Esta web utiliza cookies para obtener datos estadísticos de la navegación de sus usuarios. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. Más información CERRAR
CADMIO LIMÓN, UNA MIRADA COLECTIVA A LA PERSPECTIVA ACTUAL DE LA PINTURA
Eventos2020-09-15

Esta muestra colectiva reúne la obra de 10 artistas de diferentes edades y lugares del mundo que abordan la pintura desde perspectivas actuales a la vez que responden a la rica tradición con la que dialogan.

Comisariada por Cristina Anglada, para todas ellas esta es su primera exposición en la Galería Pelaires, y para la mayoría también en España; Elizabeth McIntosh, Katherine Bernhardt, Elena Alonso, Larissa Lockshin, Cornelia Baltes, Adrianne Rubenstein, Sofia Stevi, Patricia Treib, Tala Madani y Julia Dault.


Cadmio limón es el título de la exposición que protagonizará en la Galería Pelaires la 24 edición de la Nit de l'Art, que tendrá lugar entre los días 16 y 19 de este mes de septiembre. Se trata deuna muestra colectiva comisariada por Cristina Anglada que reúne a 10 artistas de diferentes edades y lugares del mundo -Elizabeth McIntosh, Katherine Bernhardt, Elena Alonso, Larissa Lockshin, Cornelia Baltes, Adrianne Rubenstein, Sofia Stevi, Patricia Treib, Tala Madani y Julia Dault-que abordan la pintura desde perspectivas actuales a la vez que responden a la rica tradición con la que dialogan. La exposición estará disponible hasta el próximo 30 de noviembre.

El amarillo de cadmio, explica Cristina Anglada, "es un pigmento descubierto en Alemania en 1817 por Friedrich Stromeyer muy utilizado por pintores de comienzos del XX, como Van Gogh o Matisse. Dependiendo del tamaño de las partículas y de las impurezas, el pigmento de cadmio puede variar su color desde el anaranjado al rojo, pasando por el amarillo". El tono limón –prosigue- "hace referencia al color de la corteza del fruto; como pigmento se mueve entre los tonos fluorescente y verdoso y apela no solo a la vista, sino también al olfato y al gusto. Las piezas aquí reunidas nos incitan sensorial y voluptuosamente, a la vez que llevan a cabo una exuberante exploración de las posibilidades que ofrece la pintura".

El director de la Galería Pelaires, Frederic Pinya, subraya que "esta exposición ha sido un reto porque reunir a estas diez artistas no es nada fácil, y por ello quiero agradecerle a Cristina Anglada su trabajo, y también a sus respectivas galerías por su implicación (Pilar Corrias, Marianne Boesky Gallery, Galleri Nicolai Wallner, Bureau, The Breeder y Canada Gallery). Seguimos renovándonos, cada muestra es una prueba más de nuestra voluntad de traer a la isla y a España artistas que están protagonizando la escena internacional, y en ese sentido esta es una exposición a la que le damos un sentido y una trascendencia especial en ese nuevo camino".

Adrianne Rubinstein (Montreal, Canadá, 1983) vive y trabaja en Nueva York. Sus pinturas son en su mayor parte bodegones creados a partir de objetos cotidianos, fundamentalmente flores y verduras (su familia trabaja en una distribuidora de hortalizas) y los construye pictóricamente como si de paisajes se tratase. A través de un lenguaje visual ambiguo, los colores primarios y sombras dispersas presentan lo que podrían ser a veces flores y verduras, pero también extremidades o cabezas. En su proceso, hay una mirada atenta a maestros de la vanguardia europea como Matisse, pero también a contemporáneas, como Helen Frankenthaler o Laura Owens. Crea pinturas deslumbrantes y vibrantes de color matérico aplicado con amplias pinceladas en el que nuestros ojos parecen hundirse.

Elisabeth McIntosh (1967, Ontario, Canadá) vive y trabaja en Vancouver. Sus obras son el resultado de largas conversaciones sobre el lienzo, en las que se van alternando improvisación y apropiación. Comienza las obras sin un plan preconcebido y avanza con marcas, gestos y detalles encontrados en cuadros históricos que admira, ya sea el detalle de una camisa de rallas en un cuadro de Picasso o patrones localizados en un libro para niños de Paul Klee. Posteriormente siguen decisiones más centradas en la textura y aplicación del color. Plantea la pintura como un juego transformador, al que abandonarte y en cuyo proceso poder encontrar un elemento de descubrimiento que nos aleje de los aspectos mundanos de la vida cotidiana.

Patricia Treib (1979, Saginaw, EE.UU.) vive y trabaja en NYC. Las estrategias que utiliza se acercan a métodos caligráficos pero también a los de transmisión por repetición, es decir, a través de la copia de fuentes diversas, ya sean de maestros de la vanguardia europea a iconos ruso del siglo XV. El material de origen se reelabora, lo que da como resultado unas formas de color bloqueadas -algunas vibrantes y coloridas, otras más tenues, sobre fondos a menudo crudos. El resultado final de las obras es de una simplicidad seductora de texturas apasteladas o similares a las de las cerámicas, dulces, apetecibles.

La idea del soporte como terreno de juego, exploración y construcción de texturas y elementos, también está presente en las obras de Elena Alonso (Madrid, 1981).Elladesarrolla su trabajo principalmente mediante el dibujo, relacionándolo con otras disciplinas como la pintura, la arquitectura, la artesanía o el diseño, y prestando especial atención a las problemáticas vinculadas a la afectividad con el entorno. Se trata de obras de un alto carácter apolíneo, sofisticado y exquisito, sin aparente margen de error, de texturas variadas y formas aplanadas, que parecen estar suspendidos en el tiempo y el espacio. En sus últimas series, se aprecia una interesante evolución hacia ámbitos más sensuales y orgánicos.

Larissa Lockshin (1992, Toronto, Canadá) vive y trabaja en Queens, NY. Emplea tinta de imprenta, acrílico, barras de aceite, esmalte y tiza, generando objetos que llegan al espectador y existen en el espacio liminal entre la pintura y la escultura. La frustración por el sobrecarga de lo conceptual durante su educación artística y el dominio de lo digital de la era actual la llevó a querer explorar la pintura como objeto físico, a la vez que a trabajar formas poco impresionistas y en gran medida irreconocibles. Sus obras satinadas no tienen imprimación y se basa en el equilibrio de gestos y marcas para revelar el espacio negativo. Gestos que pueden ser comparados con paisajes, notaciones musicales o incluso rastros de movimientos de bailarines.

Julia Dault. (1977, Toronto, Canadá) vive y trabaja en Toronto. Es conocida por sus pinturas y esculturas abstractas que revelan los procesos de su propia fabricación. Dault a menudo utiliza materiales inusuales como el vinilo, la seda y el spandex como soporte de sus pinturas. Primero construye múltiples capas de pintura, y luego a través de un proceso de eliminación, expone la pintura subyacente utilizando herramientas industriales como escobillas, peines, esponjas y bloques de espuma. En sus obras predomina una sensación de movimiento, ritmo y manipulación.

Cornelia Baltes (1978, Alemania) nos invita a un mundo donde la espontaneidad y el juego dan paso a detalles sutiles. Su técnica es precisa, y la rica gama de color es contrastada por el uso de un negro muy pigmentado, que le da mucha profundidad. La oscilación entre figuración y abstracción se hace patente; elementos corpóreos como manos y pies, o parte de un rostro, a menudo son capturados en movimiento y se combinan con líneas audaces que crean formas gestuales que se unen para darnos un indicio de una narración sin revelarla por completo. Obras que parten de experiencias personales a la vez que universales, y que permiten al espectador conectar con ellas de una manera íntima.

El trabajo de Katherine Bernhardt (1975, Missouri, EE.UU.) toma la forma de patrones de pintura que representan un conjunto de objetos cotidianos que han sido aislados de su contexto original. Los motivos típicos incluyen comida rápida, cigarrillos, juguetes y objetos domésticos, o elementos tropicales como tortugas, tucanes y frutas exóticas que se trae de sus viajes por América Central. Toma ideas de alfombras y textiles africanos e incluso de ceras holandesas. A menudo todo ello es combinado con personajes nostálgicos como Garfield, Pantera Rosa o E.T.. Sus lienzos de colores brillantes son un testimonio gozoso de sus pasiones y obsesiones personales. A través de la disparidad de los elementos reunidos, crea un universo excéntrico, una colección exuberantemente desordenada de iconos contemporáneos.

Sofia Stevi (1982, Atenas, Grecia) realiza pinturas, esculturas y trabajos en papel. Sus obras reúnen una amplia gama de referencias, desde la mitología hasta las imágenes encontradas en Instagram, pasando por la literatura, la filosofía. Las amplias líneas y colores de Stevi describen la forma con un sentido de juego y animación. Sus pinturas capturan frutos carnosos y suaves contornos corporales con una expresividad similar a la de los dibujos animados. Hechas con tinta japonesa sobre tela de algodón sin tratar, las obras evocan lo doméstico además de una alta carga erótica. Los torsos y las extremidades se disuelven en patrones psicodélicos y lavados de color. Moviéndose entre lo real y lo imaginario, las obras de Stevi son a menudo profundamente personales, explorando los deseos y los sueños de la artista.

Tala Madani (Teherán, 1981) realiza lienzos y animaciones que evocan escenas enigmáticas, a menudo pobladas por hombres anónimos y calvos. La masculinidad se reconstruye en sus trabajos y rompe los roles y estereotipos para explorar las estructuras de poder y la construcción de la identidad. Sus trabajos operan con un lenguaje visual que a menudo es grotesco, exagerado, drástico, tierno, obsceno y divertido por igual. La obra de Madani plantea un mundo en el que los deseos primarios no están sujetos a convenciones y normas sociales. Sus obras están impregnadas de una luz que apunta tanto al interior como al exterior, al instinto humano y al ritual social trastocado.