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José Luis Cremades
Camino de campo

Pelaires muestra por primera vez las obras de José Luis Cremades (Ibi, alicante, 1979).

Entiendo la práctica contemporánea de la pintura como un lenguaje vivo y en constante transformación. La abordo, desde la abstracción, alterando sus propios mecanismos y estructuras, siempre partiendo de la experiencia y evolución técnica, evitando conscientemente que la obra se convierta en ilustración de una tesis. Cada pintura es un hecho y significa con su presencia.

Exploro las relaciones y posibilidades que se establecen al insertar la pintura en su lugar/contenedor para generar un espacio de contemplación y reflexión.

José Luis Cremades

Fortifica la resistencia.

RENÉ CHAR.

Aquello que es siempre lo mismo extraña y libera.

Ahora el aliento del camino de campo es más claro.

MARTIN HEIDEGGER

Conmoverá el desplegarse libre de aquello imprevisto.

La senda, allá donde lo alberga, excede en mucho al paso, rastro y seña suya, en la quietud de un dinamismo latente, el dinamismo de un mover siempre aún indeterminado, no decidido, nunca previsible. Deviene.

Sin tocar, no inflige un acceso. Abre y deja. En la cercanía de su borde, los lugares tiemblan al ser convocados, conmovidos intocadamente por ella. Imprime la oscilación propia de aquello que se abstiene de ser mensurado por debajo de la insistente planificación.

¿Cómo se libera de aquellos que miden y calculan? El abrirse libre a cada paso anula todo cálculo dominante. Cuando en ella reposa la mirada, aviva la discontinuidad de un desplazar incontrovertible incluso en la quietud serena. El lugar abierto que despliega no cabe ser homogeneizado.

Muestra su lugar las señales de su siempre posible borradura; la madera y la piedra, el viento y el aguacero, inseparables de ella, afirman la dispersión en constante espera tanto como el aparecer que es. En ella se da la reunión entre el encontrar y el perder.

Fuera del crudo crecer natural, cancela también al creador. En su exceder imposibilita el autor en vistas a permanecer en siempre imprevisibles aperturas nunca apropiables. Sobrepasa a un nombre, a una fecha. Contra el creador, la senda opone el exceso. Instituye el afán de la réplica.

Paso tras paso, veladura tras veladura, sobrepasa los bordes remontándose en su oscuridad, en la noche no representable. No se resuelve en sola imagen –nunca la tuya, nunca la mía, bajo ningún concepto la vuestra. No lo fue; no lo será; no es.

Hay algo que florece tan sólo en los bordes. Apunta a aquello no penetrado.

Al igual que el camino, la senda –ahora, a contracorriente, de José Luis Cremades- en su iluminar y preservan en conmover. Quede sin nombres.

David Peidro

finales de invierno del año 2017

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del 25 de marzo al 27 de mayo de 2017