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Inmerso
Jorinde Voigt

Desde el 25 de marzo

La artista alemana Jorinde Voigt desarrolla complejos e idiosincrásicos sistemas basándose en la notación musical, textos filosóficos y las propias impresiones sensoriales para crear dibujos a gran escala que combinan formas turbulentas y expresivas así como precisión algorítmica.

Voigt estudió filosofía, literatura y música antes de empezar a crear arte, una actividad que la ha llevado a centrarse en los mecanismo internos de percepción, aspecto que ha persistido a lo largo de su carrera.

En 2002, Voigt se alejó de la fotografía y comenzó a hacer los dibujos por los que es conocida mundialmente, que ella misma ha descrito como "superficies de proyección, modelos de pensamiento visualizados, diseños de experimentos científicos, notaciones, partituras y diagramas. Aunque rara vez se discute en los escritos sobre el trabajo de la artista, ese alejamiento explica sus nociones de la imagen y el ahora, que son particularmente relevantes para la génesis de Inmerso.

Mientras que las pretensiones de la fotografía de proporcionar una representación directa y sin mediación de la realidad se han desmoronado, su asociación con "la realidad" permanece (a pesar de la proliferación de imágenes digitales manipuladas) debido a la definición del medio.

Voigt señala su aversión a la perspectiva inherente a la fotografía como el motivo por el que se inició en la notación y el dibujo y fue en ese giro donde localizó un medio para registrar la "yuxtaposición y simultaneidad" de sus experiencias, técnica que ha profundizado y refinado con Inmerso.

En efecto, aunque Jorinde Voigt pertenece a un legado histórico-artístico que se extiende desde los patrones algorítmicos y acumulaciones de Hanne Darboven o Channa Hoewitz a las partituras experimentales de John Cage y György Ligeti, su trabajo posee una fluidez singular y dinamismo que radica en cómo sus dibujos – tanto en su forma como en su proceso – conectan un mundo interior de experiencias y referencias a los sistemas externos que los estructuran.

Si bien los trabajos anteriores de Voigt a menudo se referían a objetos culturales o textos específicos – como el arte chino erótico, A Lover's Discourse de Roland Barthes o las Sonatas de Beethoven, por nombrar solo algunos ejemplos. Inmerso toma como punto de partida el proceso de la percepción misma. Su indagación sobre la naturaleza de la percepción es más profunda que la preocupación por la visón -común a las prácticas artísticas que investigan explícitamente lo sensorial -quizás el más privilegiado de todos los sentidos- y busca desarrollar las formas apropiadas para entender la constitución interna de las imágenes arquetípicas, lo que está detrás de lo que vemos, y cómo tales imágenes pueden ser experimentadas o compartidas colectivamente.

El color determina el estado de ánimo de cada Inmersión. Voigt empieza sus series sumergiendo los papeles blancos en color, el cual selecciona para denotar una atmósfera o estado emocional determinados.

A su vez, el término "inmersión" implica una absorción completa y evoca diversas imágenes mentales: alguien perdido en sus pensamientos, sumergido en el agua, o aprendiendo a hablar una lengua extranjera.

El sentimiento de estar inmerso es algo que todos hemos sentido en algún momento y, sin embargo, resulta difícil de describir. Una experiencia inmersiva se apodera de ti. La inmersión podría describirse como la sensación de estar tan completamente presente que te transportas a otro lugar: una especie de encrucijada perceptual en la que cada día los fenómenos te envuelven y te anclan en el ahora. ¿Cómo se podría destilar y representar visualmente tal sensación? Voigt ha descrito Inmerso como un proceso de búsqueda de formas, una búsqueda para hacer visibles los patrones invisibles de la percepción misma.

La serie de esculturas tituladas Dyade y Triade, que acompañan a los papeles, se construyen con materiales diversos, incluyendo el cobre, el acero inoxidable chapado en oro, el acero corten y la madera. Estas esculturas comprenden dos o tres elementos redondeados que se entrelazan unos en otros o se encajan en direcciones opuestas.

Cada pieza es una variación formal del mismo tema – formaciones curvas que se asemejan oblicuamente a boomerangs, galletas de la fortuna o medias lunas y que ya han sido anunciadas en sus obras pictóricas- que funcionan como un espejo desigual de su contraparte.

Este efecto de espejo se realza en el cobre y el acero dorado a través de su materialidad. Cuando se realizan en acero corten, las esculturas recuerdan tanto en el lenguaje formal como en el material a las esculturas públicas monumentales aunque aquí se implementan en una escala íntima. Precisamente, uno de los parámetros que rigen la producción de Voigt, es que las obras no pueden exceder las dimensiones de una línea que la artista sea capaz de dibujar por si misma, como extensión de su propio cuerpo.

Además, en la historia de la escultura monumental, el acero corten, ha ejercido a menudo un efecto decreciente en el espectador. Solo hay que pensar en algunas de las obras de Richard Serra. Al atravesarlas, experimentamos la constricción del espacio así como nuestra propia insignificancia en relación con su grandeza. En cambio, las obras de Voigt no nos absorben sino que nos encuentran frontalmente, cara a cara.

Con las Dyade, se genera una dualidad a través del acto de contemplar. El espectador y la pieza contemplada generan un tándem. A su vez, la propia escultura en sí es un todo que consiste en dos partes: dos líneas, dos gestos, dos movimientos y dos momentos en el tiempo.

La Galeria Pelaires ha rebut una subvenció del Consell de Mallorca per a la realització d'aquesta exposició.