Nota de prensa
Tide marks
Prudencio Irazábal


Nota de prensa

Para esta primera exposicio?n en la Galeri?a Pelaires, Prudencio Iraza?bal (Puentelarra?, A?lava 1954), toma como referencia la luz natural, los feno?menos atmosfe?ricos y los espacios exteriores. 

Aunque los materiales que emplea esta?n condicionados por la mezcla substractiva del color pigmento, el artista lleva al li?mite la tensio?n que ejerce sobre la articulacio?n del lenguaje y sobre la misma opacidad el medio picto?rico.

Los colores individuales modelan y gestionan la luz al extenderse sobre la tela horizontal a base de capas traslu?cidas superpuestas. Su te?cnica conlleva lentos procesos de aplicacio?n de las resinas acri?licas, de forma que la permeabilidad del conjunto de capas define la retencio?n de la luz y la vibracio?n del color en ese lugar que el artista ha definido como the distance within.

Tide Marks, la obra que da ti?tulo a la exposicio?n, plantea un espacio narrativo que utiliza modulaciones croma?ticas en lugar de claroscuro para definir secuencias y pasajes. Las formas emergen del fondo blanco solamente por medio de la presencia del color. El cuadro, casi convertido en fragmento mural en virtud de la plenitud luminosa de su mitad inferior, parece detenerse justo un momento antes del fundido a blanco. Aunque todas las evidencias del gesto y la materialidad desaparecen bajo la irradiacio?n del color, su huella se puede detectar sin embargo en las li?neas que son tambie?n el registro de las capas depositadas.

Las obras en Tide Marks parten de una lectura cri?tica de ima?genes o?pticas de espacios abiertos proyectadas por una lente a mano alzada en la penumbra de un espacio interior. El temblor de la luz y la ausencia de oscuridad desvanecen los contornos de las formas y los colores se hacen atmosfe?ricos y se aclaran con la superposicio?n de otros. Los colores respiran buscando li?mites y definicio?n hasta desaparecer pra?cticamente anegados por la luz. El ojo puede percibir, sin apenas profundidad de campo, espacios que se saben amplios y complejos. Estas proyecciones, creadas en la nin?ez, eran una forma inicial de interpretar el mundo, y en cierto sentido eran tambie?n las primeras pinturas hechas por el artista. De espaldas a la ventana y frente a una imagen reducida del paisaje, la mirada de Iraza?bal empezaba a ensancharse y a tomar distancias respecto a la observacio?n directa del mundo: “... spatia montes in cubiculo dilatantia”. Los espacios que dilatan los montes hasta la misma habitacio?n, escribio? Plinio el Viejo aludiendo a los paneles pintados con que se decoraban las estancias. La pintura expande el mundo y lo desplaza al atravesarlo con la mirada y los suen?os humanos.