Nota de prensa
Partituras abiertas para címbalos
Carlos Amorales


Nota de prensa

Pelaires presentar por primera vez en una galería española una exposición individual de Carlos Amorales (Ciudad de México, 1970).

La exposición, dividida en dos espacios, es un claro ejemplo del trabajo iniciado hace más de 10 años en el que centra su pensamiento y su discurso estético en el lenguaje, en todas sus expresiones (verbal, escrito, musical, visual) y en la manera de encriptarlo y codificarlo. Amorales modifica y cuestiona el uso original del lenguaje dotándolo de nuevos significados e incluso creando una gráfica propia.

Toda la exposición está conectada, no sólo desde un punto puramente formal sino también desde un punto de vista discursivo: según el artista, “el arte no debe ilustrar el pensamiento sino generarlo”. Se trata de un ejercicio de reconfiguración del lenguaje textual, musical y visual que da continuidad a trabajos anteriores como su reconocido Archivo Líquido, o trabajos más recientes, como la tipografía ilegible que desarrolló para las comunicaciones de la muestra colectiva Gravedad en la Casa del Lago (Universidad Nacional Autónoma de México).

En la planta baja de la galería se presenta una serie de obras inéditas, aunque realizadas en 2016, de 9 monotipos titulados Partiduras abiertas para címbalos. En el primer piso, encontramos en primer lugar la instalación titulada Antitropicalia (2017), formada por dibujo mural de grandes dimensiones hecho con güiros de grafito (realizados en impresoras 3D), 4 güiros, 2 partituras y tres papeles de gran formato. Completa la sala, la proyección de uno de los vídeos más relevantes del artista, Fantasía de Orellana (2013). Un vídeo homenaje al músico guatemalteco, Joaquín Orellana (1930), cuando utilizaba unos instrumentos o útiles sonoros intentando recrear música electroacústica y que fascinaron a Amorales. Además, al artista le obsesionaba una imagen de una portada de un disco de la banda gótica Bauhaus que casualmente mostraba a Orellana con un címbalo. También el uso de estos címbalos, objetos que el artista considera por su gran calidad estética, está directamente conectado con una de sus obras más emblemáticas, el móvil homenaje a Calder, una obra que realizó después de ser invitado a hacer una residencia en el Atélier Calder (Saché, Francia).